Según la ONG Hogar Si en los últimos días, varias personas sin hogar han perdido la vida en distintas ciudades de España. No es la falta de operativos frente al frío lo que explica estos fallecimientos, sino la ausencia de una solución estructural: el acceso a una vivienda estable y digna. Desde HOGAR SÍ lamentan profundamente estas pérdidas y recordamos que no son hechos aislados, sino el reflejo de un sistema que sigue fallando en garantizar lo esencial: un hogar.
«El frío es una de las causas de estos fallecimientos, pero no la única” señala José Manuel Caballol, director general de Hogar si.
Las personas que viven en la calle tienen 30 años menos de esperanza de vida que la población general, una cifra que evidencia la extrema fragilidad a la que están expuestas. “Mueren cuando hace frío, pero también durante el verano con el calor”, recuerda Caballol.
Según el artículo de Deva Mar Escobedo @devaescobedo.bsky.social publicado en El Salto el pasado 15 de enero, el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo, la misma herramienta que calcula las muertes por calor en verano), la semana del 5 al 11 de enero fallecieron 384 personas por frío. La herramienta del Instituto de Salud Carlos III atribuye a las bajas temperaturas 879 muertes desde el 1 de diciembre de 2025 y 10.718 decesos en los últimos cinco inviernos, sin contar la estación en curso.
APDHA en su Informe Pobreza Sur 2025 alerta de que el aumento del 57% en el número de personas sin hogar registrado por el INE “tan solo muestra la punta del iceberg de un problema mucho más grave”.

En el informe, se recoge que más de 1,1 millones de personas sufren exclusión en Andalucía; de ellas, unas 913.000 se encuentran en privación material severa. Aunque predominan los hombres, aumenta de forma constante la presencia de mujeres — muchas de ellas víctimas de violencia machista—, jóvenes extutelados, migrantes sin red social y familias desahuciadas. Entre estos perfiles son muy frecuentes los trastornos mentales, las adicciones o la discapacidad, factores
que acentúan la exclusión y dificultan la reinserción.
Perfil demográfico
Más de 8.000 personas identificadas en situación de sinhogarismo en Andalucía, cifra que aumentaría notablemente si se incluyen quienes están en la calle o asentamientos precarios.
- Predominan los hombres, aunque aumenta de forma constante la presencia de mujeres, muchas víctimas de violencia machista, así como jóvenes extutelados, personas migrantes sin red de apoyo y familias desahuciadas.
- Destaca la alta incidencia de personas con trastornos de salud mental, discapacidad psíquica y adicciones, lo que
agrava su situación y dificulta los procesos de reinserción social.
- Es notoria la presencia de parejas jóvenes con hijos a cargo (20-40 años) y familias monoparentales, cada vez más visibles entre quienes pierden el acceso a una vivienda.
- Jóvenes extutelados, al cumplir 18 años y salir del sistema de protección, quedan frecuentemente sin recursos ni apoyo familiar o institucional, siendo uno de los colectivos más vulnerables.
- Personas migrantes en situación administrativa irregular, a menudo sin vínculos sociales ni posibilidad de acceso a recursos estables.
Evolución y cifras recientes (2022-2024)
En España, el número de personas alojadas en centros ha aumentado un 55,7% (de 21.700 a 33.758), concentrándose cerca del 20% en Andalucía. Aunque la red asistencial creció un 48% en plazas y un 17% en centros, continúa siendo insuficiente ante la demanda creciente. Málaga, Sevilla y Cádiz concentran la mayoría de los recursos y población sin hogar. Destaca también el incremento de atención a personas migrantes (26,1%) y mujeres víctimas de violencia de género (7,4%).
Derecho a empadronarse
En el Informe Pobreza Sur 2025 de APDHA, escribe Rafael Ruiz, PIVE ‘Diamantino García’ sobre empadronarse en situación de vulnerabilidad, exclusión social o sin techo.
En España, empadronarse es la puerta de acceso a derechos básicos: atención sanitaria, atención en los servicios sociales municipales, escolarización, prestaciones sociales y muchos trámites administrativos dependen de que una persona figure inscrita en el padrón del municipio donde reside habitualmente. La normativa estatal es clara sobre la obligación y el propósito del padrón: es el registro administrativo que acredita la residencia y el domicilio habitual de las personas para todos los efectos administrativos.
Sin embargo, en la práctica miles de personas sin hogar, migrantes en situación irregular o familias que viven en alquiler, ya sea de una habitación, compartiendo piso, sin contrato o realquiladas, se topan con obstáculos que convierten ese derecho en una quimera.
Informes periodísticos y recursos judiciales han documentado denegaciones sistemáticas, exigencia de documentación imposible de aportar (contratos de alquiler, facturas a nombre del solicitante) o
la imposición de requisitos informales —como una “carta de aval” firmada por el titular del inmueble— que dificultan el alta. Estas prácticas no solo chocan con la letra de las instrucciones del INE, sino que afectan de manera desproporcionada a quienes ya están en situación de vulnerabilidad.
Empadronarse en Sevilla
El pacto con Vox para sacar adelante los presupuestos municipales de 2026, incluía la exigencia de un mayor control del empadronamiento de las personas migrantes. La portavoz municipal de Vox, Cristina Peláez, dejó claro que el objetivo de la medida no es otro que “evitar que inmigrantes ilegales puedan empadronarse en la ciudad”.


