Hoy, 17 de octubre, celebramos el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, una fecha señalada para todas las organizaciones sociales que tenemos como objetivo común revertir las desigualdades y trabajar por la eliminación de todas las formas de pobreza. Según el Índice de Pobreza Multidimensional de Naciones Unidas, 25 países redujeron con éxito a la mitad la pobreza. Sin embargo, los datos que se manejan en la actualidad no son nada alentadores: el informe que acaba de presentar la ONU elaborado por científicos independientes, Tiempo de crisis, tiempos de cambio. Ciencia para acelerar las transformaciones hacia el desarrollo sostenible, concluye que, a día de hoy, la Agenda 2030 está en una difícil situación para cumplirse. Especialmente las áreas relacionadas con la pobreza extrema y el clima.
Más de 700 millones de personas, o el 10 % de la población mundial, aún vive en situación de extrema pobreza a día de hoy, con dificultades para satisfacer las necesidades más básica. En 2030 habrá 650 millones de personas que seguirán sin electricidad, Y se puede seguir sumando cifras a esta lista de indicadores, que claramente dejan constancia de que en esta situación la Agenda 2030 no se podrá cumplir.
El caso de España, población en riesgo de pobreza o exclusión social (tasa AROPE)
La tasa de riesgo de pobreza o exclusión social AROPE (por sus siglas en inglés, At Risk Of Poverty or social Exclusion) se creó en 2010 a efectos de medir la pobreza relativa en Europa ampliando el concepto de la tasa de riesgo de pobreza, que solo contempla los ingresos.
La tasa AROPE se situó en el 26,0% de la población residente en España en 2022, frente al 27,8% registrado el año anterior. El porcentaje de población en riesgo de pobreza descendió del 21,7% al 20,4%. El porcentaje de personas residentes en hogares con carencia material y social severa disminuyó seis décimas, hasta el 7,7%. Y el porcentaje de población en situación de baja intensidad en el empleo pasó del 11,6% al 8,7%.
Hay una estrecha relación entre pobreza y pobreza energética, que según la Asociación de Ciencias Ambientales, la pobreza energética es la incapacidad de un hogar de alcanzar un nivel social y materialmente necesario de servicios domésticos de la energía (Bouzarovski y Petrova, 2015, p.31) que dificulta que haya una participación efectiva en la sociedad.
Un hogar que padece pobreza energética no puede acceder a los servicios energéticos esenciales. Esto genera graves consecuencias para el bienestar de las personas que lo habitan, que pueden estar expuestas a malas condiciones de habitabilidad como la falta de confort térmico, además de disponer de menos renta para otros bienes y servicios, que les lleva a tener que tomar decisiones no deseables, como tener que decidir entre pagar la calefacción o la comida, y/o exponerse al riesgo de impago y desconexión por falta de recursos.

En ambos casos existe una dificultad de acceso a la energía y se ven afectadas las condiciones de vida de las personas. Las causas que generan esta precariedad energética son diversas, aunque tradicionalmente han existido tres factores fundamentales:
- Bajos ingresos del hogar
- Insuficiente calidad energética de la vivienda
- Precios elevados de la energía
En la actualidad se suman otros factores como la falta de políticas de apoyo o la diversidad de necesidades de los hogares. Todos ellos pueden darse separadamente entre casos de pobreza energética, o a la vez en un mismo hogar. Se trata de una forma de privación material con una dimensión de género explícita e impactos adversos demostrados en la salud física y mental.
La pobreza energética incluye los gastos en climatización, iluminación, cocina, consumo del agua caliente sanitaria y todos los relacionados con las necesidades de un hogar, pero no incluye los gastos destinados al transporte o a otros bienes esenciales como los alimentos.
Situación actual de la pobreza energética en España
Los datos actualizados en diciembre de 2022 por la ENPE muestran un aumento del porcentaje de población que tuvo dificultades para mantener una temperatura adecuada en la vivienda en invierno (14,3%) durante el año 2021. Los hogares más desfavorecidos siguen siendo los proclives a padecer más la pobreza energética que, generalmente, son los que se encuentran en peores condiciones y con baja eficiencia energética.
Algunos datos sacados del 3er Estudio Pobreza Energética en España – Nuevos Enfoques de Análisis:
- Un 11 % de los hogares de España, 5’1 millones de personas se declaran incapaces de mantener su vivienda a una temperatura adecuada en esta época del año.
- Se ha producido un incremento del 22 % en dos años
- Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Murcia son las cuatro regiones con mayor incidencia de pobreza energética.
Algunos datos sacados del informe Pobreza y desigualdad. Informe IOA-A 2023. Observatorio de la Infancia y Adolescencia de Andalucía (OIA-A):
Respecto a 2021, ha aumentado 5 puntos porcentuales la pobreza energética en la infancia o el porcentaje de niños y niñas que viven en hogares que no pueden permitirse mantener la vivienda a una temperatura adecuada. También ha aumentado 4 puntos porcentuales el porcentaje de menores de 18 años en Andalucía en hogares que no tienen capacidad para afrontar gastos imprevistos y 3 puntos el porcentaje de niñas y niños que no pueden salir de casa en vacaciones al menos una semana al año.
«Tenemos que sacar a todo el mundo de la pobreza energética, en línea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 7 sobre el acceso a una energía asequible, limpia y sostenible. La pandemia provocada por el COVID-19 ha hecho que 150 millones de personas vuelvan a estar en una situación de pobreza extrema, en la cual es más probable que no tengan energía. O quizás puede que tuviesen una cantidad mínima y que ahora no tengan ninguna. En África, tan solo entre el 24 y el 25 % de los centros de atención primaria tienen electricidad, lo que supone un gran problema para la distribución de vacunas«
Damilola Ogunbiyi, Representante Especial del Secretario General de la ONU para el programa Energía Sostenible para Todos
Estos son problemas que necesitan soluciones globales; que existen medidas concretas y que no podemos dejar a ninguna persona atrás. Nos hacemos eco de algunas de las demandas de la Campaña Pobresa Zero en su Manifiesto 2023 para impulsar soluciones:

● El cumplimiento de la Carta Social Europea revisada, ratificada por España en 2021, que obliga a los Estados a garantizar los derechos sociales y
económicos fundamentales.
● La reforma de los sistemas impositivos a nivel estatal y global para grabar más a las rentas altas y a las grandes empresas y transnacionales.
● La erradicación de guaridas fiscales y la persecución del fraude y la elusión fiscal, para poder financiar un sistema de protección universal que
permita atajar la pobreza global.
● Priorizar las políticas públicas destinadas a reducir la pobreza y la exclusión social, incluyendo la inserción laboral y el empleo digno, así como el acceso a la vivienda y a la formación de manera equitativa y no segregada, y el acceso a la renta de inclusión y a sus complementariedades; políticas que contribuyan a reducir las desigualdades entre mujeres y hombres y a prevenir la violencia contra las mujeres.
● Establecer políticas que prioricen la creación de comunidades energéticas locales con energías verdes, y la protección de nuestro patrimonio natural.


