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Se ralentiza el progreso en la reducción de la mortalidad infantil: 27 millones de niños morirán antes de 2030 por causas prevenibles.

El aumento de la mortalidad infantil y el ralentizamiento del progreso en supervivencia infantil coincide con la mayor retirada de financiación humanitaria en décadas

Según el informe, titulado Levels & Trends in Child Mortality (Niveles y tendencias en materia de mortalidad infantil), las muertes de menores de cinco años se han reducido en más de la mitad desde el año 2000 en todo el mundo. Sin embargo, desde 2015, el ritmo de reducción de la mortalidad infantil se ha ralentizado en más de un 60%. 

En 2024 murieron unos 4,9 millones de niños y niñas antes de cumplir cinco años. De ellos, 2,3 millones eran recién nacidos. La mayoría de estas muertes podrían haberse evitado con intervenciones de eficacia demostrada y bajo coste, así como mediante el acceso a una atención sanitaria de calidad.

Las enfermedades infecciosas prevenibles siguen cobrándose millones de vidas infantiles. Para los niños de entre 1 y 59 meses, la neumonía, la diarrea y la malaria siguen siendo las principales causas de muerte, a menudo agravadas por la malnutrición. Por primera vez, el informe estima el número de muertes causadas directamente por la malnutrición aguda grave (MAG) y concluye que, en 2024, más de 100 000 niños de entre 1 y 59 meses fallecieron a causa de ella. En entornos donde ha mejorado la supervivencia en la primera infancia, las anomalías congénitas representan una proporción cada vez mayor de las muertes de menores de cinco años.

Si las tendencias actuales continúan, 27,3 millones de niños morirán de aquí a 2030

A partir de los cinco años, los niños de más edad, los adolescentes y los jóvenes se enfrentan a una serie de riesgos distintos: una combinación de enfermedades infecciosas, enfermedades no transmisibles, lesiones y problemas relacionados con la salud mental. Estas tendencias ponen de relieve la necesidad de adoptar un enfoque que abarque todo el ciclo vital y proteja la salud y el bienestar durante la infancia, la adolescencia y hasta la edad adulta temprana.

Las herramientas para poner fin a estas muertes ya existen, pero deben desplegarse a una escala y con una rapidez mucho mayores. A medida que se intensifican los conflictos, las crisis climáticas, la fragilidad de los sistemas de salud y las presiones de financiación, se va reduciendo la ventana de oportunidad para proteger millones de vidas infantiles.

Ningún niño/a debería morir por enfermedades que sabemos cómo prevenir. Pero estamos viendo señales preocupantes de que el progreso en la supervivencia infantil se está ralentizando, y en un momento en que observamos nuevos recortes presupuestarios a nivel global.

Catherine Russell, directora ejecutiva de Unicef

El informe de este año hace un llamamiento a un compromiso renovado, a inversiones específicas y a una acción acelerada para garantizar que todos los niños, en todas partes, sobrevivan y prosperen.

Textos extraídos de UNICEF

Recortes en Ayuda Oficial al Desarrollo y su impacto en la mortalidad infantil.

El análisis de Oxfam Intermón sobre las predicciones del impacto de los recortes de la ayuda revela que existe el riesgo de que un niño o niña menor de cinco años muera cada 40 segundos para 2030. Estimaciones conservadoras ya proyectaban que 200.000 niños y niñas menores de cinco años morirían en 2025 debido a estos recortes, lo que provocaría el primer aumento de la mortalidad infantil en menores de cinco años en este siglo.

La congelación de la ayuda humanitaria por parte del presidente Trump y el posterior cierre de USAID dejaron a millones de personas en crisis sin alimentos, agua, atención médica ni otros apoyos básicos esenciales. En los meses siguientes se produjeron procesos burocráticos caóticos y crueles, y se produjeron nuevos recortes, lo que provocó que miles de millones de dólares ya aprobados por el Congreso se recortaran del presupuesto de asistencia humanitaria estadounidense, dejando programas vitales en el limbo o forzados a cerrar.

El Congreso y la Administración Trump deben reconocer las consecuencias mortales de estos recortes y restablecer la financiación para las comunidades que ahora enfrentan hambre, conflicto e inseguridad, sin el apoyo que necesitan y merecen.

Entre 2024 y 2025, la asistencia humanitaria estadounidense se redujo de aproximadamente 14.100 millones de dólares estadounidenses a 6.400 millones de dólares estadounidenses. (Carnegie Endowment for Peace).

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