Más allá del punto crítico, el nuevo informe de ONU Mujeres desvela que el 84 por ciento de las organizaciones de mujeres recibe más peticiones de asistencia desde enero de 2025 y que casi nueve de cada diez ya no pueden satisfacer la demanda actual: ese es el resultado del recorte anual en la ayuda oficial al desarrollo más acusado desde que hay registros.

Las principales conclusiones de este informe se han obtenido a través de las encuestas realizadas a representantes de 855 organizaciones, en su mayoría locales y nacionales, dirigidas por mujeres y dedicadas a la defensa de los derechos de la mujer, que operan en 52 países y contextos diferentes. Más de dos tercios de estas organizaciones operan en 20 países con importantes necesidades humanitarias.
La encuesta recibió respuestas de 855 organizaciones dirigidas por mujeres y de defensa de los derechos de la mujer que desarrollan su actividad en 52 países

Países representados: Afghanistan, Algeria, Armenia, Bangladesh, Brazil, Burundi, Cambodia, Cameroon, Central African Republic, Chad, Colombia, Congo, Democratic Republic of the Congo, Ecuador, Egypt, Ethiopia, Guatemala, Haiti, Honduras, Indonesia, Iraq, Jordan, Kenya, Lao People’s Democratic Republic, Lebanon, Liberia, Libya, Malawi, Mali, Mongolia, Mozambique, Myanmar, Nepal, Niger, Nigeria, Occupied Palestinian Territory , Pakistan, the Philippines, the Republic of Moldova, Saudi Arabia, Senegal, Sierra Leone, Somalia, South Sudan, Sudan, the Syrian Arab Republic, East Timor, Turkey, Uganda, Venezuela (Bolivarian Republic of), Yemen, and Zimbabwe.
1. Perdiendo el acceso a servicios y ayudas esenciales
- El 84 % de encuestadas señala un aumento en el número de mujeres y niñas afectadas por la crisis que necesitan apoyo.
- El 88 % afirma que la capacidad de su organización no alcanza los niveles actuales de necesidad.
- El 84 % señala que las mujeres y niñas de las comunidades a las que atienden tienen un acceso más limitado a los servicios esenciales.
- El 59 % está llegando a menos mujeres y niñas que antes de enero de 2025, con reducciones que van desde menos del 30 % hasta la suspensión total de los servicios.
- El 50 % de las organizaciones operativas han establecido listas de espera o se han visto obligadas a rechazar a mujeres y niñas.
- El apoyo a los medios de vida y al empoderamiento económico (72 %), los espacios seguros y los centros para mujeres (62 %) y los servicios de gestión de casos de violencia de género (61 %) se encuentran entre los servicios que con mayor frecuencia se señalan como indisponibles o significativamente reducidos.
- El 63 % de las organizaciones señala una menor capacidad para llegar a las mujeres y niñas de zonas remotas o de difícil acceso, seguidas de las mujeres y niñas con discapacidad (61 %) y las madres solteras y los hogares encabezados por mujeres (59 %)
2. En protección los sistemas de apoyo se reducen
- El 92 % afirma haber observado una creciente vulnerabilidad económica entre las mujeres y las niñas de las comunidades a las que prestan servicio
- El 88 % afirma haber observado un aumento de los problemas de salud mental y del malestar psicológico.
- El 86 % afirma haber observado un aumento de la violencia de género.
- El 82 % afirma haber observado un aumento del abandono escolar entre las niñas.
- El 72 % afirma haber observado un aumento de los matrimonios precoces o forzados.
- El 61 % afirma haber observado un aumento del sexo de supervivencia o transaccional.
3. Las organizaciones de mujeres se encuentran sometidas a una grave presión financiera
- El 88 % califica el impacto de los recortes de financiación en sus organizaciones como moderado o grave.
- El 61 % afirma que la situación financiera de su organización es peor que en 2025.
- El 45 % dispone de fondos operativos para seis meses o menos.
- El 41 % considera probable la suspensión o el cierre de su organización en el próximo año.
- El 40 % afirma que su organización tiene cada vez menos acceso a financiación directa.
- El 77 % ha perdido personal debido a los recortes de financiación.
- El 65 % señala que el personal trabaja sin remuneración o dedica una cantidad considerable de tiempo adicional de forma voluntaria.
- El 48 % señala un agotamiento creciente entre el personal que queda.
- El 47 % señala reducciones salariales.
- El 45 % señala la pérdida de conocimientos especializados que no pueden sustituirse fácilmente.
4. Sin capacidad organizativa
- El 68 % señala dificultades para cubrir los gastos operativos básicos, como el alquiler de las oficinas, los servicios públicos y los gastos administrativos.
- El 41 % señala recortes en las funciones de seguimiento, evaluación y rendición de cuentas.
- El 38 % señala recortes en las funciones de gestión financiera y cumplimiento normativo.
- El 34 % señala recortes en tecnología de la información, sistemas de datos y herramientas digitales.
- El 19 % señala recortes en materia de protección, incluidas las funciones de prevención de la explotación y el abuso sexuales.
- El 27 % de las organizaciones señala que ha sustituido al personal cualificado por voluntarios y ha reducido los sistemas organizativos básicos para mantener los servicios de primera línea.
5. Igualdad de género y la acción humanitaria impulsada a nivel local se están debilitados
- El 58 % observa una menor participación de las mujeres y las niñas en la toma de decisiones a nivel comunitario.
- El 31 % señala que su propia capacidad para influir en la toma de decisiones humanitarias se ha visto mermada.
- El 31 % señala una menor capacidad para defender los derechos de las mujeres.
- El 21 % señala que ha suspendido o abandonado iniciativas a largo plazo en materia de igualdad de género.
- El 43 % identifica la preferencia de los donantes por las organizaciones internacionales de mayor tamaño como una barrera significativa.
- El 67 % afirma que los recortes de financiación han reducido su participación en los mecanismos de coordinación humanitaria y en otros foros de toma de decisiones.
6. Las organizaciones de mujeres reclaman una forma diferente de financiar la acción humanitaria
- El 89 % da prioridad a una financiación flexible y plurianual.
- El 86 % da prioridad a un mayor acceso directo a los donantes.
- El 66 % pide que la financiación llegue a las organizaciones locales sin múltiples niveles de intermediarios.
- Los encuestados también hacen hincapié en las alianzas equitativas, los enfoques de consorcio más sólidos, las redes de solidaridad y los modelos de financiación que tiendan puentes entre los esfuerzos humanitarios, de desarrollo y de consolidación de la paz.
La drástica reducción de la financiación que afecta a las organizaciones dirigidas por mujeres y a las que defienden los derechos de las mujeres se ha consolidado cada vez más. En numerosos países afectados por conflictos y crisis, las organizaciones señalan una creciente demanda de apoyo, una disminución de la capacidad organizativa, la imposibilidad de mantener los servicios y programas, y un deterioro de la realidad cotidiana de las mujeres y las niñas.
Las organizaciones se han ido adaptando mediante reducciones de costes, reestructuraciones de programas, iniciativas de recaudación de fondos, colaboraciones y otras medidas destinadas a mantener sus operaciones. Sin embargo, estas estrategias no han sido suficientes para compensar la magnitud de la pérdida de financiación. Muchas organizaciones siguen operando bajo una presión financiera considerable, lo que tiene repercusiones en la plantilla, el alcance geográfico, la prestación de servicios, los sistemas organizativos fundamentales, las relaciones establecidas y la sostenibilidad de la organización.
Las consecuencias han sido inmediatas y graves: cierre de espacios seguros, listas de espera y millones de mujeres y niñas que no tienen a quién recurrir para recibir una ayuda vital. A medida que las organizaciones reorientan sus recursos hacia las necesidades urgentes, las inversiones a largo plazo en igualdad de género, participación comunitaria y cambio social se ven cada vez más reducidas o suspendidas.
El apoyo a las organizaciones dirigidas por mujeres y a las que defienden los derechos de las mujeres supone una inversión en la seguridad, los derechos y el bienestar de las mujeres y niñas afectadas por las crisis, así como en el liderazgo, la rendición de cuentas, la resiliencia y los sistemas dirigidos a nivel local que permiten a las comunidades responder a las crisis y recuperarse de ellas. Mientras el sector humanitario experimenta una profunda transformación a través del «Humanitarian Reset» y de reformas más amplias en la financiación humanitaria, las conclusiones de este informe demuestran que la inversión sostenida en organizaciones locales dirigidas por mujeres y que defienden los derechos de las mujeres no es algo secundario en estos esfuerzos, sino fundamental para preservar una acción humanitaria eficaz, responsable y dirigida a nivel local.
El momento actual ofrece la oportunidad de poner en práctica los compromisos asumidos desde hace tiempo en materia de localización e igualdad de género, y de reforzar las alianzas equitativas con organizaciones locales dirigidas por mujeres y dedicadas a la defensa de los derechos de las mujeres. No se trata de nuevas exigencias. Lo que aporta este informe son pruebas del coste devastador que supone no cumplirlas.
RECOMENDACIONES ONU MUJERES
Área prioritaria 1: Proteger y financiar los servicios esenciales para las mujeres y las niñas
Los recortes en la financiación están contribuyendo a la aparición de lagunas en los servicios y las intervenciones en múltiples sectores: protección, respuesta a la violencia de género (VG), apoyo psicosocial, asistencia jurídica, salud sexual y reproductiva, medios de subsistencia y espacios seguros. En muchos contextos, no existe ningún proveedor alternativo. Las organizaciones participantes informan de que las reducciones en los servicios están afectando de manera desproporcionada a aquellas personas que ya se enfrentan a las mayores barreras para acceder al apoyo, entre ellas las adolescentes, las mujeres y niñas desplazadas, las mujeres y niñas con discapacidad, los hogares encabezados por mujeres y quienes viven en zonas remotas y afectadas por conflictos.
Para subsanar estas carencias, los donantes y los agentes humanitarios deberían:
- Proteger y dar prioridad a la financiación de servicios, programas e iniciativas que promuevan una acción humanitaria sensible al género y resultados que salven vidas para las mujeres y las niñas. Esto incluye la prevención y la respuesta a la violencia de género, los espacios seguros, los centros para mujeres y las vías de derivación integradas que conecten los servicios de protección, salud, jurídicos y sociales.
- Proteger los programas de medios de vida y empoderamiento económico que reduzcan la vulnerabilidad y las estrategias de supervivencia perjudiciales.
- Dar prioridad a la financiación de servicios y programas dirigidos a las mujeres y niñas con mayor riesgo de exclusión y a los grupos desatendidos, como las adolescentes, las mujeres y niñas con discapacidad, las mujeres mayores y los hogares encabezados por mujeres.
- Tomar decisiones de financiación basadas en análisis de género y datos desglosados, incluyendo las deficiencias en la cobertura y el alcance de la respuesta en los diferentes sectores, grupos de población y ubicaciones, siempre que sea posible.
- Garantizar que las decisiones de financiación permitan una programación flexible, basada en las necesidades y sensible al género, y que no impongan condiciones que puedan dificultar esto (duración corta, restricciones a tipos específicos de intervenciones, etc.).
Área prioritaria 2: Evitar pérdidas organizativas irreversibles.
Muchas organizaciones dirigidas por mujeres y dedicadas a la defensa de los derechos de la mujer se encuentran al borde de un umbral crítico. Evitar el cierre de estas organizaciones es esencial para preservar los conocimientos especializados, la confianza de la comunidad, los servicios fundamentales y la capacidad de respuesta arraigada en el ámbito local. Al mismo tiempo, el personal que presta apoyo a las mujeres y las niñas se enfrenta a crecientes dificultades económicas, al agotamiento y a la pérdida de personal. Estos dos riesgos —organizativo y humano— son inseparables y deben abordarse conjuntamente.
Los donantes y los agentes humanitarios deberían:
- Establecer mecanismos de estabilización y financiación puente para las organizaciones dirigidas por mujeres y las que defienden los derechos de las mujeres que se enfrentan a graves dificultades financieras.
- Dar prioridad a la retención del personal especializado, incluidos los trabajadores sociales especializados en violencia de género, los asesores psicosociales, los asesores jurídicos, los profesionales de la salud sexual y reproductiva y el personal de sensibilización comunitaria.
- Realizar un seguimiento de los cierres de organizaciones y la pérdida de capacidad como indicadores del rendimiento del sistema humanitario.
- Garantizar que las subvenciones cubran adecuadamente los salarios, la supervisión, las funciones de liderazgo y la retención del personal, reconociendo estos costes como inversiones esenciales para responder a las necesidades humanitarias y evitar que se agraven aún más, en lugar de considerarlos gastos administrativos generales.
- Invertir en el bienestar del personal, el deber de cuidado y la prevención del agotamiento, entre otras cosas, recurriendo a las buenas prácticas y ampliándolas, a través de determinados organismos de las Naciones Unidas y fondos mancomunados especializados centrados en las mujeres.
Área prioritaria 3: Reformar los sistemas de financiación para lograr una financiación accesible, predecible y transformadora
Desde hace años, las organizaciones y los movimientos de mujeres vienen reclamando reformas estructurales de la arquitectura de financiación vigente para que sea más eficaz y accesible y les permita obtener resultados significativos. Los Estados miembros, los donantes y el sistema de las Naciones Unidas han asumido compromisos de larga data para apoyar la localización, la simplificación y el aumento del apoyo directo y de calidad a las organizaciones locales dirigidas por mujeres, a las que defienden los derechos de la mujer y a otras organizaciones. Esta investigación confirma y valida la importancia y la relevancia de aplicar estos principios con sentido de urgencia y ambición.
Los donantes, los agentes humanitarios, los socios para el desarrollo y el sistema de las Naciones Unidas deberían:
- Aumentar la disponibilidad de financiación básica flexible y financiación plurianual, garantizando que la recuperación de los costes indirectos refleje los costes reales de la ejecución de programas humanitarios de calidad.
- Financiar la protección, la prevención de la explotación y los abusos sexuales, la rendición de cuentas, el seguimiento, la evaluación y el aprendizaje (MEAL), el cumplimiento normativo, la seguridad y la gestión financiera como funciones operativas esenciales, y no como elementos administrativos secundarios.
- Proteger y ampliar la financiación directa a las organizaciones dirigidas por mujeres y a las que defienden los derechos de las mujeres, incluso a través de fondos comunes feministas y fondos comunes nacionales, reduciendo la dependencia de los intermediarios y diversificando más allá de un reducido número de donantes bilaterales.
- Mantener la financiación destinada al liderazgo, la participación, la defensa de los derechos y la movilización comunitaria de las mujeres durante los períodos de contracción de la financiación, cuando estas funciones corren mayor riesgo.
- Garantizar la participación significativa de las organizaciones dirigidas por mujeres en los procesos de coordinación, gobernanza y asignación de recursos.
- Ampliar el apoyo a los modelos de consorcio, las redes de solidaridad, el aprendizaje entre pares y las alianzas equitativas.
- Tender puentes entre las fuentes de financiación humanitaria, de desarrollo y de consolidación de la paz para apoyar mejor a las organizaciones que operan en crisis múltiples y superpuestas.
- Garantizar que todos los acuerdos de financiación sean transparentes, predecibles y responsables, y que estén diseñados para reforzar la sostenibilidad a largo plazo de las organizaciones dirigidas por mujeres y de defensa de los derechos de las mujeres, en lugar de limitarse únicamente a la ejecución de proyectos a corto plazo.
Área prioritaria 4: Invertir en organizaciones dirigidas por mujeres como infraestructura humanitaria esencial
Las organizaciones dirigidas por mujeres y las que defienden los derechos de las mujeres no son actores secundarios. Son líderes y agentes de cambio en los sistemas de respuesta a las crisis: prestan servicios, refuerzan la rendición de cuentas, fomentan la participación de las mujeres y mantienen relaciones de confianza con las comunidades que ninguna organización internacional puede reproducir rápidamente. Apoyar y facilitar su labor debe considerarse un imperativo estratégico para una acción humanitaria eficaz.
Los agentes humanitarios y los donantes deberían:
- Reconocer a las organizaciones dirigidas por mujeres y a las que defienden los derechos de las mujeres como socios estratégicos en la respuesta a las crisis y la recuperación, y estructurar la financiación y las alianzas en consecuencia.
- Garantizar la participación efectiva de las organizaciones dirigidas por mujeres en los procesos de coordinación humanitaria, gobernanza y asignación de recursos.
- Apoyar a las organizaciones para que adapten sus modelos operativos a un entorno con recursos limitados —incluidos los enfoques liderados por la comunidad, los acuerdos de consorcio, los servicios compartidos y el fortalecimiento de las redes de derivación—, no como sustitutos de una financiación adecuada, sino como complementos de la misma.
- Desarrollar estrategias de inversión específicas a largo plazo que apoyen la sostenibilidad, la estabilidad y la resiliencia de las organizaciones.
Referencias
Toda la información que aparece en este artículo es una traducción de apartados y datos del informe Más allá del punto crítico, realizado por ONU Mujeres. Esta obra está disponible en acceso abierto de conformidad con la licencia Creative Commons creada para organizaciones intergubernamentales, bajo la licencia CC BY-NC-ND 3.0 IGO.
Elaborado por la Sección Humanitaria de ONU Mujeres, Ginebra, julio de 2026.
Sección Humanitaria de ONU Mujeres. Julio de 2026. Más allá del punto de ruptura: el impacto continuado de los recortes presupuestarios en las organizaciones de mujeres en contextos humanitarios. ONU Mujeres, Ginebra
Fotografía: República Democrática del Congo, agosto de 2023. Las mujeres líderes de Kivu del Norte se reunieron en Bukavu para compartir experiencias y aspiraciones en una mesa redonda con ONU Mujeres y el Ministerio de Género de la RDC. Foto: ONU Mujeres/Ryan Brown


