Redacción: Equipo ACPP Colombia
Os compartimos la Colombia tras la primera vuelta presidencial de 2026: dos proyectos políticos para un país.
Las elecciones presidenciales celebradas en Colombia el 31 de mayo de 2026 dejaron un escenario de alta polarización política y social. Ningún candidato alcanzó la mayoría absoluta necesaria para obtener la Presidencia en primera vuelta, por lo que el país se encamina a una segunda vuelta electoral entre Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, y Abelardo de la Espriella, candidato de ultraderecha y vencedor de la primera ronda, el cual tiene como referentes en América latina a Millei, Bukele y Noboa, entre otros.

De la Espriella obtuvo alrededor del 43,7 % de los votos, mientras que Cepeda alcanzó cerca del 40,9 %. La participación electoral superó los 23 millones de votantes, reflejando el alto interés ciudadano en una elección considerada decisiva para el rumbo político del país.
Iván Cepeda representa la continuidad de buena parte de las políticas impulsadas por el actual gobierno de Gustavo Petro. Su propuesta se centra en la reducción de las desigualdades sociales, el fortalecimiento de los servicios públicos, la implementación de los acuerdos de paz, la defensa de los derechos humanos y la profundización de una transición energética orientada a disminuir la dependencia de los combustibles
fósiles. Su trayectoria política destaca por su trabajo en favor de las víctimas del conflicto armado y por su defensa de la negociación y el diálogo como herramientas para la construcción de paz.
Por su parte, Abelardo de la Espriella representa una propuesta política de ultraderecha centrada en el fortalecimiento de la seguridad, el orden público y el crecimiento económico impulsado por el sector privado y la revisión de algunas reformas del actual gobierno. Su campaña ha estado marcada por un liderazgo altamente personalista, una comunicación directa y confrontativa y un uso intensivo de las redes sociales.
Las diferencias entre ambos candidatos están claras y reflejan debates fundamentales para la sociedad colombiana. Mientras Cepeda apuesta por una mayor intervención del Estado para reducir desigualdades, fortalecer los procesos de paz y ampliar derechos sociales, De la Espriella defiende una agenda centrada en la seguridad, el fortalecimiento de la autoridad estatal y un papel más relevante del mercado en el desarrollo económico, una agenda por la que suscríticos alertan sobre sus posibles efectos en los derechos humanos y las garantías democráticas.
La segunda vuelta presidencial definirá no solo quién ocupará la Presidencia entre 2026 y 2030, sino también la fortaleza de la democracia en Colombia. Más allá de las diferencias programáticas, el avance de propuestas basadas en liderazgos personalistas y en una concepción restrictiva de la participación social genera preocupación entre quienes, como ACPP y nuestra socia local Forjando Futuros, defienden los derechos humanos, la construcción de paz y el papel de una sociedad civil plural e independiente. La experiencia regional reciente muestra que estos espacios pueden verse progresivamente limitados cuando la discrepancia y la crítica son presentadas como obstáculos y no como elementos esenciales de la democracia.


