Una cadena que no podemos ignorar: de los conflictos armados al odio en redes
El Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE) confirma una tendencia que sus propios datos hacen difícil ignorar: el discurso de odio racista y xenófobo en redes sociales no es un fenómeno residual ni esporádico. En 2025, su sistema de monitorización FARO acumuló 808.176 mensajes, más de ochocientos mil en doce meses, que mes a mes documentan una escalada sostenida.
Los números de 2025 dan forma a la escalada. El sistema de monitorización FARO acumuló ese año 808.176 mensajes de odio en redes sociales. Más de ochocientos mil en doce meses: una cifra que, mes a mes, confirma que el discurso de odio digital no es un fenómeno residual ni esporádico.
Los últimos datos publicados, correspondientes a marzo de 2026, intensifican esa lectura. El FARO registró 32.941 mensajes en ese mes, con el 48% directamente vinculado a los conflictos armados en Gaza e Irán, un aumento de 41 puntos porcentuales respecto a febrero. El 93% del contenido analizado presentaba lenguaje agresivo explícito: insultos, amenazas y descalificaciones directas contra personas reales.
Conflictos armados, detonantes locales y un odio que no necesita excusa
El conflicto armado es el principal detonante, pero no el único. El boletín del OBERAXE de marzo de 2026 identifica otros focos que, sumados, revelan un ecosistema de hostilidad que encuentra detonante en cualquier noticia.

El ámbito económico concentró el 18% de los contenidos. La aprobación del real decreto que amplía la universalidad en el acceso a la asistencia sanitaria pública desencadenó mensajes que presentan a las personas migrantes como una amenaza para los recursos colectivos. La inseguridad ciudadana representó el 17%, con narrativas que criminalizan a la población inmigrante mediante estereotipos reiterados. El ámbito religioso —con el Ramadán como detonante principal— concentró el 9%, con mensajes que presentan la práctica religiosa musulmana como incompatible con la convivencia. El ámbito deportivo (5%) y la llegada de embarcaciones (4%) completan el cuadro.
El dato más revelador, sin embargo, es estructural: en el 18% de los contenidos de odio detectados no había ninguna noticia de actualidad que actuara como detonante. El odio contra las personas migrantes se reproduce de forma autónoma. No necesita excusa.
Quiénes son los grupos más afectados
Los datos de marzo de 2026 permiten identificar con claridad los colectivos que concentran mayor volumen de discurso de odio:
- Personas del Norte de África: el 51% de los mensajes racistas se dirige a este grupo, aunque supone un descenso de 12 puntos respecto a febrero.
- Personas musulmanas: el 27% de los mensajes son islamófobos, con un aumento de tres puntos porcentuales.
- Personas latinoamericanas: representan el 19% del total, con un incremento de 14 puntos frente al 5% registrado en febrero.
Este repunte en los mensajes contra la comunidad latinoamericana es especialmente significativo. Indica que el odio no se dirige siempre a los mismos colectivos de forma estable, sino que se redirige en función de dinámicas sociales y mediáticas que conviene analizar con atención.
El lenguaje del odio: deshumanizar, amenazar, expulsar
El tipo de contenido más frecuente detectado en marzo son los mensajes deshumanizantes, que representan el 39% del total analizado. Aunque muestran un descenso de 18 puntos respecto a febrero (cuando alcanzaron el 57%), siguen siendo la categoría dominante. Su papel en la reproducción y normalización de actitudes hostiles es determinante.
El segundo tipo más frecuente son los mensajes que presentan al grupo como una amenaza (26%), seguidos de aquellos que promueven la expulsión del colectivo (7%). En conjunto, estas narrativas construyen un relato que legitima y normaliza la violencia simbólica —y a veces física— contra las personas migrantes y racializadas.
Un dato especialmente preocupante: el 93% de los contenidos analizados en marzo utilizaba un lenguaje agresivo explícito, basado en insultos, amenazas y descalificaciones directas.
Socias de la ASONGD en la lucha contra los mensajes de odio
El trabajo contra los mensajes de odio no es ajeno a las organizaciones del sector social, ni a aquellas que integran la ASONGD. Varias socias cuentan con iniciativas documentadas y activas en este campo, desde la prevención educativa hasta el acompañamiento directo a víctimas.
ACPP – Asamblea de Cooperación por la Paz ha desarrollado una línea continuada de campañas de sensibilización digital dirigidas a jóvenes: Cómplices, Cómplices Joven —con más de 7.000 participantes— y Ellas Cómplices, esta última con enfoque de género e interseccional, cofinanciada por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. ACPP también ha elaborado la guía didáctica ¿Cómo prevenir los discursos de odio? para el personal docente, y ha producido un documental sobre racismo, discurso de odio y vulneración de derechos humanos en República Dominicana.
Bosco Global desarrolla desde 2016 proyectos específicos de prevención del discurso de odio en redes sociales. Su proyecto educativo Activa tu modo friendly, impulsado en colaboración con el Grupo de Investigación HUM-327 de la Universidad de Sevilla y financiado por la AACID, trabaja con adolescentes y equipos educativos para identificar y gestionar pacíficamente los mensajes de odio desde un enfoque de derechos humanos y ciudadanía global.
InteRed ha desarrollado recursos educativos contra los discursos de odio y negacionistas, con apoyo de la AECID. Su exposición virtual y gamificada No lo Niegues ofrece herramientas a profesionales de la educación para trabajar con jóvenes la detección y el rechazo de narrativas de odio, desinformación y negacionismo en el entorno digital.
Mujeres en Zona de Conflicto – MZC trabaja el discurso de odio desde un enfoque de género interseccional. Ha impulsado proyectos educativos con metodología ludopedagógica en centros de primaria para sensibilizar frente al racismo y la xenofobia, y desarrolla el proyecto AMIRA, orientado a combatir los delitos de odio y la infradenuncia entre mujeres migrantes. MZC forma parte del Comité Extremeño contra el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia como entidad invitada.
Proclade Bética aborda el discurso de odio desde su programa Derecho a Soñar, financiado por la AACID, que incluye una Escuela de Agente Social Juvenil orientada a capacitar a jóvenes para detectar, desmontar bulos y combatir los mensajes de odio hacia la población migrante. La organización ha publicado además un Catálogo de Información Crítica sobre Migraciones que incluye un glosario específico y herramientas para reconocer e identificar el discurso de odio.
Sevilla Acoge, a través de la Federación Sur Acoge y en el marco del proyecto RED OWO, ha elaborado una guía práctica para identificar y reportar contenido de odio en redes sociales, tomando como referencia los propios datos del sistema FARO del OBERAXE. Está dirigida tanto a personas usuarias como a profesionales de la comunicación, la educación y el ámbito social.
Médicos del Mundo aborda el discurso de odio desde el impacto que tiene sobre la salud de las personas migrantes y racializadas. Su programa de Migración y Salud documenta cómo los mensajes de odio generan barreras de acceso a la atención sanitaria, y ha formado a más de 314 personas en detección y prevención de delitos de odio. La organización trabaja desde un enfoque antirracista e interseccional, con especial atención a mujeres migrantes en situación de vulnerabilidad.
Estas iniciativas forman parte de un ecosistema más amplio que incluye al Movimiento contra la Intolerancia y numerosas organizaciones, think tanks y movimientos sociales que desde distintos enfoques contribuyen a medir, analizar y combatir los mensajes de odio en España. Visibilizar ese trabajo colectivo es también parte de la respuesta.


