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Día Mundial de la Infancia

Cada 20 de noviembre, se celebra el Día Mundial de la Infancia y se conmemoran los aniversarios de la adopción de la Declaración Universal de los Derechos del Niño (1959) y la aprobación de la Convención de los Derechos del Niño (1989). Esta Convención, la más universal de los tratados internacionales, establece una serie de derechos para los niños y las niñas, incluidos los relativos a la vida, la salud y la educación, el derecho a jugar, a la vida familiar, a la protección frente a la violencia y la discriminación, y a que se escuchen sus opiniones.

Alrededor de 473 millones de niños, más de uno de cada seis en todo el mundo, viven actualmente en zonas afectadas por conflictos (Palestina, Haití, Myanmar, la República Democrática del Congo, Sudán y Ucrania), y el mundo experimenta el mayor número de conflictos desde la Segunda Guerra Mundial. El porcentaje de niños/as del mundo que viven en zonas de conflicto se ha duplicado: de alrededor del 10% en la década de 1990 a casi el 19% en la actualidad.

Hoy para hablar del Día Mundial de la Infancia, hemos hecho un recorrido por varios informes publicados durante 2025 que revelan un panorama complejo sobre el «estado actual de la infancia».

Informe sobre nutrición infantil 2025 – UNICEF

Alimentando el negocio. Cómo los entornos alimentarios ponen en peligro el bienestar de la infancia.

A escala mundial, uno de cada veinte menores de 5 años (5%) y uno de cada cinco niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 19 años (20%) presentan sobrepeso. Las tres regiones que registran el mayor índice de sobrepeso entre los niños, niñas y adolescentes de 0 a 19 años son América Latina y el Caribe, Oriente Medio y Norte de África, y América del Norte.

Millones de niños, niñas y adolescentes crecen en entornos en los que las bebidas azucaradas, los aperitivos salados y dulces y la comida rápida, incluidos los alimentos y bebidas ultraprocesados, son sumamente accesibles y se promocionan de forma agresiva.
Los entornos alimentarios no saludables están fomentando una alimentación dañina y pobre en nutrientes, así como un aumento del sobrepeso y la obesidad entre niños, niñas y adolescentes, incluso en países que aún se enfrentan a la desnutrición infantil.

A escala mundial, la obesidad ha superado al bajo peso y actualmente constituye la forma más predominante de malnutrición entre los niños, niñas y adolescentes en edad escolar.

Infancia y pobreza EAPN Europa

Según el Informe Infancia y Pobreza 2025 de EAPN Europa , la pobreza infantil sigue estancada y los principales indicadores evidencian la elevada vulnerabilidad a la que se enfrenta la población menor de 18 años.

  • En 2024, más de 2,7 millones de niños, niñas y adolescentes (NNA) están en AROPE. Es decir, el 34,6 %, más de un tercio del total de NNA.
  • El 29,2 % de niñas, niños y adolescentes está en pobreza, lo que supone 2,3 millones. Con este dato la tasa de pobreza infantil de España es la más elevada de la UE.
  • En un contexto de mejora generalizada, la tasa de pobreza infantil no disminuye debido a que las rentas medias de NNA, aunque crecen (+2,8 %), lo hacen menos que las del resto de población y que el umbral de pobreza (+5,4 %).
  • Respecto a la población total la pobreza infantil además de ser más extensa es más intensa: la pobreza severa (14,1 %) y la brecha de pobreza (32,0 %) son más elevadas.

A lo largo del tiempo la tasa AROPE infantil se ha mantenido de manera constante por encima de las tasas generales. Tanto la tasa AROPE como la tasa de riesgo de pobreza siguen una tendencia que les aleja del cumplimiento del compromiso especificado en la Agenda 2030. Desde 2105 muchos de los países con elevadas tasas AROPE infantil, como Rumanía, Bulgaria o Grecia, la han logrado reducir, mientras que en España apenas varía.

Informe aquí

IX Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en España

El IX Informe FOESSA recoge que la pobreza se ha vuelto más crónica y multidimensional, golpeando con especial dureza a la infancia y, paradójicamente, extendiéndose a sectores de las clases medias trabajadoras que experimentan privación material creciente a pesar del crecimiento económico. Las cifras globales de pobreza ocultan un cambio profundo en el perfil de quienes sufren la pobreza, pues se ha producido un trasvase generacional: las personas mayores han pasado de tener los niveles más altos de pobreza antes de la Gran Recesión a ser la franja de edad con menor riesgo, lo que refleja el efecto de la estabilidad de las pensiones en un contexto de pérdida de ingresos; mientras, la tasa de riesgo de pobreza ha aumentado en la juventud (18,8%) y la infancia (29%), que supera en 10 puntos la tasa de todos los demás grupos de edad.

La infancia y la juventud son las grandes perdedoras del modelo socioeconómico español. La tasa de pobreza infantil (29%) es la más alta de todos los grupos etarios y de las mayores de Europa. Los jóvenes sufren tasas de temporalidad, parcialidad involuntaria y salarios bajos que duplican la media española. Las nuevas generaciones acceden al mercado laboral con salarios entre un 15% y un 30% inferiores a sus predecesoras, arrastrando «cicatrices» permanentes. Ante este panorama, no pueden acceder a una vivienda ni ahorrar y se ven en la obligación de retrasar proyectos vitales o de renunciar a ellos.

La infancia y la juventud están atrapadas en una precariedad estructural: 2,5 millones de jóvenes en exclusión y una infancia que representa un tercio de la exclusión severa. Se consolida una cronificación alarmante que duplica las tasas de 2007.

La infancia emerge como el grupo más castigado: los menores representan ya un tercio de la exclusión severa y están presentes en el 44% de estos hogares, mientras que los mayores de 65 años casi han desaparecido (3,5%), reflejo tanto de mejores pensiones como del acceso a la vivienda en propiedad.

La puesta en marcha del Ingreso Mínimo Vital (IMV) en 2020 supuso un hito en la política social española, representando el avance más importante en garantía de ingresos desde la transición democrática. La prestación ha permitido duplicar la cobertura respecto al sistema previo de rentas mínimas autonómicas fragmentadas, alcanzando al 2,2% de los hogares en 2024. Sin embargo, la distancia entre su ambición inicial y su impacto real es todavía considerable: según la AIReF, apenas llega al 44% de los hogares que podrían beneficiarse de ella, y su Complemento de Ayuda para la Infancia (CAPI) cubre solo al 27% de los posibles destinatarios. Desde su implementación, el IMV ha ampliado la red de protección, pero no ha logrado alcanzar la cobertura prevista ni consolidarse como un verdadero suelo general, por las múltiples barreras que dificultan su acceso y permanencia.

IX Informe FOESSA

15º Informe 2025. El Estado de la Pobreza en Andalucía

El informe presentado por EAPN-Andalucía refleja que la tasa AROPE de las niñas, niños y adolescentes (NNA), en 2024 se ha registrado una disminución de 2,2 puntos porcentuales, situándose en el 44,9 %. A pesar de este descenso, continúa siendo la más elevada de todos los grupos de edad por quinto año consecutivo, lo que evidencia la persistencia de la vulnerabilidad estructural que afecta a la infancia y adolescencia en Andalucía.

En 2024, tanto los hogares con menores a cargo como aquellos sin menores han experimentado un descenso en su tasa AROPE. No obstante, la diferencia entre ambos grupos sigue siendo muy significativa: en 2024, la tasa AROPE en hogares con menores económicamente dependientes se sitúa en el 42,6 %, frente al 28 % registrado en hogares sin menores. Esta brecha evidencia la mayor vulnerabilidad que enfrentan las familias con niñas, niños y adolescentes a cargo, y refuerza la necesidad de políticas específicas que protejan a la infancia y garanticen condiciones de vida dignas.

Como sucede con el indicador AROPE, en 2024, la tasa de pobreza muestra una evolución positiva en todos los grupos de edad, con descensos generalizados. En el caso de niñas, niños y adolescentes (NNA), la tasa se reduce en 2 puntos porcentuales, situándose en el 40,5 %. De forma similar, el grupo de 18 a 29 años pasa del 33,5 % al 30,9 %, mientras que entre las personas de 30 a 64 años la tasa baja del 27,5 % al 26,6 %.
Por último, en el grupo de 65 y más años, el descenso es más leve, pasando del 24,8 % al 24,4 %. A pesar de que estos datos reflejan en general, la infancia y adolescencia continúan siendo el grupo más afectado por la pobreza.

Informe EAPN-ANDALUCÍA

La infancia se enfrenta amenazas crecientes como conflictos, crisis climática y pobreza, duplicando niños y niñas en zonas de guerra y afectando a casi la mitad por el clima, mientras persisten la violencia, la falta de abordaje en salud mental y la brecha digital Es necesario, inversiones urgentes en sistemas de protección, acceso a servicios básicos y un entorno digital seguro para garantizar su desarrollo y derechos.

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